lunes, 16 de marzo de 2009

De risas, cánticos y groserías...

No era un domingo cualquiera, los tamborasos no se hicieron esperar. Caminábamos por la fila deseosos de entrar al ritmo de cánticos de miles de aficionados, que como nosotros, sentía en lo más profundo de su ser un orgullo de portar la camiseta, ese símbolo que nos identifica y nos enaltece. Cientos de policias a la espera y espectativa de cualquier altercado. Siempre alertas, siempre atentos. Cualquier descuido, cualquier imprudencia y eso podria acabar mal. Pasamos las rejas, nos sentíamos cada vez mas cerca. Nos revisaron como es de costumbre, llevabámos nuestros cinturones pero al parecer no nos vieron cara de porros boicoteros, no hubo ningun problema y pudimos pasar. Buscamos unos buenos lugares, por que no?, abajo de la rebel para poder sentir la emoción, los cánticos mas cerca; eso sí, abajo del techo para no ser receptores de objetos o liquidos no deseados.
Hacia un calor tremendo, agobiante, deshidratador; era de esos días en los que uno podría pensar hasta en matar por un trago de una cerveza bien fría, no importaba que fuera esa mugre de corona que suelen vender en los estadios. El precio? no importaba, estábamos ahí, felices, emocionados, con ganas de ver un gran espectáculo. "Traiganos tres por el momento, pero no se nos vaya muy lejos que ya le encargaremos más". Después de todo, era nuestra medicina, la noche anterior hubo rock y no acabamos muy bien.
Contra quién jugarían me pregunto? Eso es lo de menos, estábamos ahi los tres y eso era lo importante; hablábamos de tonterías, de mujeres, de la escuela, del desmadre, simplemente de nosotros.
No puedo olvidar aquel calor, como para quitarse la camisa; después de todo, todos lo hacen. El sin embargo, iba con un sueter y una gorra. Eso no lo olvidare jamás. Que frágil se veía, le faltaba color y peso, su cara parecía haber envejecido 10 años en tan solo unos meses; a pesar de todo eso se veía una gran sonrisa en su cara, estaba feliz al igual que David y yo. No parábamos de reir y decir tonterias, de esas que tan bien se nos dán, sólo falta un empujón y solitos nos damos cuerda. Habrán ganado los pumas?, me acuerdo de los pequeños detalles, de su gorra, de su sueter, de nuestras caras, de nuestras idioteces, ¿cual sería el marcador? A esa pregunta no me interesa su respuesta. Pero, ¿por que no lo llevamos más veces? no se si esa pregunta en alguna ocasión deje de moverme la cabeza, de hacer que mis pensamientos se detengan, de apretarme el pecho y sentir como mi corazón late cada vez mas lento.

Extraño a mi tío. Nunca olvidare ese día en el que reíamos, cantábamos y deciamos groserias.

Tengo un sueño, en el que los muertos se reunen con los vivos, en el que por un momento nos dejan convivir y volverles a saludar, decirles cuanto los queremos y cuanto les extrañamos.

Será que nos dejen vernos ese día impuesto desde hace siglos como tradición, en el que los muertos por única ocasión, pueden venir de visita?

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