
domingo, 3 de mayo de 2009
(Running in slow-motion)

sábado, 2 de mayo de 2009
[Parecía resistente, al final se rompió]

sábado, 25 de abril de 2009
Recuerdos de la alhambra
martes, 21 de abril de 2009
Now that I miss her...
When I said goodbye, I knew that I lost her
Now that I miss her, I wish I could kiss her
And tell her c'mon girl, you know that I need you...
Finalmente nos desesperamos, ya no necesitabamos de su mugriento alcohol, al fin y al cabo podemos beber donde sea y la fiesta la armamos nosotros, no necesitabamos del mejor antro de la ciudad y al grito de goya emprendimos el viaje, no sin dejar hacer notar nuestro descontento. Encontramos otro bar, un tanto pequeño pero agradable, el alcohol barato y la musica dos dos decente. No hicimos esperar nuestros estomagos de campeones y comenzamos esa carrera que día a día y religiosamente se debe hacer en todo viaje del taller, bebimos hasta donde pudimos. En realidad no hasta donde pudimos, porque el antro cerro a temprana hora y todos empapados de sudor ajeno tuvimos que regresar a nuestro hotel para continuar con lo que habíamos dejado.
A ustedes ya no las volvi a ver ese día y creí que la plática había quedado así.
Nos seguimos frecuentando en el viaje, tu seguías con tu cara de pocos amigos y parecía incomodarte mi presencia. Yo no entendia como te podía caer mal, si a tu amiga parecía caerle bien. Pense, no somos moneditas de oro para caerle bien a todos, así que no me importó tu inconformidad.
El viaje acabó y me seguí juntando con tu amiga, tu seguías con la misma actitud, creo que yo también con la mía. Parecía que jamás nos llevaríamos bien, tu tenias tu actitud de niña, esa que tanto te caracteriza, yo tendría la mía de teto que al igual me caracteriza, solo que no lo sabía.
Uno jamás se imagina donde va a terminar, si en ese entonces me hubieran dicho lo que pasaría años despues, tacharía de loco al narrador de la historia y diría que tiene muy buena imaginación, que no es posible pintar esos escenarios y mucho menos juntar a dos personas que en un principio no se entendían y que no tenían ganas de hacerlo.
Ahora lo pienso, lo se, ese narrador es un chingón, una de las mejores historias que he vivido, sino es que la mejor. Un tanto corta para mi gusto, pero sigo pensando que posiblemente tiene algo más esperado para nosotros, no descarto la posibilidad de que en algun momento escriba otro capítulo igual de increible, asi de asombroso y casi imposible de creer.
Este es uno de esos momentos en los cuales me pregunto si lo que he vivido en realidad ha sucedido.
jueves, 16 de abril de 2009
Palabras sabias
Ni para que azotarse...
Como diria el buen Freddy, el show debe continuar.
De donde se apagan?, pero no por completo.
lunes, 13 de abril de 2009
La princesa y el Enano
Había una vez una princesa que vivía en un palacio muy grande. El día en que cumplía trece años hubo una gran fiesta, con trapecistas, magos, payasos..... Pero la princesa se aburría. Entonces, apareció un enano, un enano muy feo que daba brincos y hacía piruetas en el aire. El enano fue todo un acontecimiento.
Bravo, Bravo, decía la princesa aplaudiendo y sin dejar de reír, y el enano,contagiado de su alegría, saltaba y saltaba, hasta que cayó al suelo rendido. "Sigue saltando, por favor" dijo la princesa. Pero el enano ya no podía más. La princesa se puso triste y se retiró a sus aposentos...
Al rato, el enano, orgulloso de haber agradado a la princesa, decidió ir a buscarla, convencido de que ella se iría a vivir con él al bosque. "Ella no es feliz aquí" pensaba el enano. "Yo la cuidaré y la haré reír siempre". El enano recorrió el palacio, buscando la habitación de la princesa, pero al llegar a uno de los salones vio algo horrible. Ante él había un monstruo que lo miraba con ojos torcidos y sanguinolentos, con unas manos peludas y unos pies enormes. El enano quiso morirse cuando se dio cuenta de que aquel monstruo era él mismo, reflejado en un espejo. En ese momento entró la princesa con su séquito.
"Ah estas aquí, qué bien, baila otra vez para mí, por favor". Pero el enano estaba tirado en el suelo y no se movía. El médico de la corte se acercó a él y le tomó el pulso. "Ya no bailará más para vos, princesa" le dijo. "¿Por qué?" preguntó la princesa. "Porque se le ha roto el corazón". Y la princesa contestó: "De ahora en adelante, que todos los que vengan a palacio no tengan corazón".
Oscar Wilde
