martes, 21 de abril de 2009

Now that I miss her...

When I first saw her, I knew that I loved her
When I said goodbye, I knew that I lost her
Now that I miss her, I wish I could kiss her
And tell her c'mon girl, you know that I need you...

En realidad eso no es del todo cierto, no fué así cuando te conocí.

Era una noche fría, seca, llena de estrellas. Arriba de un monte, esperábamos ansiosos por entrar a uno de los supuestos mejores antros de la ciudad. Seríamos alrededor de unos 100 pumas dispuestos a arrazar con todo el alcohol posible del lugar. Ellos sin ver lo que tenían enfrente, no nos dejaban entrar; creían que nos harían estar mas sedientos, mas desesperados por ingerir sus bebidas, bebidas que en cualquier lugar podíamos conseguir. Por que seguíamos ahí? Hacía frío, lo recuerdo perfectamente porque tu y tus amigas no dejaban de moverse. Se habían puesto unas faldas un tanto llamativas, muy sexys diria yo, de esas que hacen que cualquier hombre por mas fuerte que sea deba voltear. Platiqué un poco contigo, no me pareciste interesante, fuera de eso, me pareciste mas bien odiosa. No importaba porque me puse a platicar con una de tus amigas, ella me prestaba atención y se reía de mis chistes, tu sólo la veías con una cara de "matame".

Finalmente nos desesperamos, ya no necesitabamos de su mugriento alcohol, al fin y al cabo podemos beber donde sea y la fiesta la armamos nosotros, no necesitabamos del mejor antro de la ciudad y al grito de goya emprendimos el viaje, no sin dejar hacer notar nuestro descontento. Encontramos otro bar, un tanto pequeño pero agradable, el alcohol barato y la musica dos dos decente. No hicimos esperar nuestros estomagos de campeones y comenzamos esa carrera que día a día y religiosamente se debe hacer en todo viaje del taller, bebimos hasta donde pudimos. En realidad no hasta donde pudimos, porque el antro cerro a temprana hora y todos empapados de sudor ajeno tuvimos que regresar a nuestro hotel para continuar con lo que habíamos dejado.

A ustedes ya no las volvi a ver ese día y creí que la plática había quedado así.

Nos seguimos frecuentando en el viaje, tu seguías con tu cara de pocos amigos y parecía incomodarte mi presencia. Yo no entendia como te podía caer mal, si a tu amiga parecía caerle bien. Pense, no somos moneditas de oro para caerle bien a todos, así que no me importó tu inconformidad.

El viaje acabó y me seguí juntando con tu amiga, tu seguías con la misma actitud, creo que yo también con la mía. Parecía que jamás nos llevaríamos bien, tu tenias tu actitud de niña, esa que tanto te caracteriza, yo tendría la mía de teto que al igual me caracteriza, solo que no lo sabía.

Uno jamás se imagina donde va a terminar, si en ese entonces me hubieran dicho lo que pasaría años despues, tacharía de loco al narrador de la historia y diría que tiene muy buena imaginación, que no es posible pintar esos escenarios y mucho menos juntar a dos personas que en un principio no se entendían y que no tenían ganas de hacerlo.

Ahora lo pienso, lo se, ese narrador es un chingón, una de las mejores historias que he vivido, sino es que la mejor. Un tanto corta para mi gusto, pero sigo pensando que posiblemente tiene algo más esperado para nosotros, no descarto la posibilidad de que en algun momento escriba otro capítulo igual de increible, asi de asombroso y casi imposible de creer.

Este es uno de esos momentos en los cuales me pregunto si lo que he vivido en realidad ha sucedido.

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